Aquí, a la mitad del vacío: lo veo.

Extiendo mis alas,

caigo de mil maneras,

bailo en medio de la dulce gravedad

que es el amor de la tierra hacia mí.

 

Caigo sin saber donde será mi destino final.

Caigo entre montañas nubladas,

entre gente que observa

a otra gente caer todos los días.

 

Disfruto del viento,

me abro a mis sentidos,

disfruto pues no sé si será la última vez que caiga.

 

Aquí en este instante,

perdida entre el cielo y el suelo,

soy lo que yo quiero.

Vuelo.

Me extiendo, levito entre multitudes

y lo observo todo desde otras perspectivas.

 

Aquí en mi caída

miro a quienes se atreven a caer conmigo,

es una caída larga que no termina.

Es el despertar del alma,

el tirarse al vacío sin saber el momento

de la muerte instantánea.

 

Siento mi sangre fluir,

siento la fuerza de la vida,

la adrenalina,

la falta de tierra,

la libertad y lo que me lleva a la tierra de nuevo.

 

CAIDA

LA MUERTE MELODIOSA

Todos venimos y vamos a la tierra,

yo vengo desde el punto más alto de la montaña

y no soy la única que está cayendo.

Quienes se atreven a expresar mirando

a la gente cayendo, caen conmigo.

Qué lindo es caer acompañada!

 

Aquí en el abismo,

en medio del todo y de la nada

ahí lo veo y siento y creo

en el propósito de mi existir:

Existir para seguir cayendo.

 

Sé que en el camino,

mientras mi corazón palpite y tenga éste sueño

la tierra no me llamará más de nuevo,

sólo lo hará cuando deje de amarme

en su infinita gravedad.

Alemania, Enero 2012

Cuando yo muera quisiera reencarnar

en notas pasajeras,

en modulaciones varias,

aquellas que tuercen el alma.

 

Vivir en la aritmética de las vibraciones sonoras que al producirse en cada cuerpo

moldearan de nuevo el mío

para que fugazmente mi vida durara un instante entre bocas, manos, y oídos.

 

Me colaría en cada rincón de otros cuerpos

acariciaría cada boca,

cada mano,

cada cuello.

En cada recuerdo,

provocaría sentimientos,

una melodía que surja de repente

entre sueños de quienes me escuchan.

 

Para qué existiría mi muerte melodiosa?

sería entonces para buscar una vida eterna

que entre los cuerpos vibraría

y provocaría un sólo y único sentir.

Vivir mi muerte para buscar la perfección

en la imperfección de las formas

para decir que toda mi vida

fue puesta en un instante de vibración

En el instante melódico de mi existencia

estaría en todos los lugares

y en ninguno al mismo tiempo.

Como deseo que al morir,

pudiera reencarnar en una simple y pura vibración en movimiento.

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